A los casi 23 años de la promulgación
de nuestra Constitución de 1.978 con la que se establece
en España un sistema político de democracia, desde
distintos foros se está planteando la revisión del
alcance que debe tener la participación de la sociedad en
las decisiones de poder, como esencia inherente a dicho sistema.
Así, si hasta ahora la participación ciudadana se
ha caracterizado fundamentalmente por el hecho de elegir a sus representantes
en las distintas instituciones haciéndoles una delegación
del ejercicio de los actos de gobierno, hoy la sociedad en general
demanda una profundización de la democracia, caracterizada
por la participación directa de la sociedad civil organizada
en la toma de decisiones y, consecuentemente, su corresponsabilidad
con las instituciones para perfilar el futuro de su tierra y sus
gentes a través de cauces estables creados por los propios
Gobiernos.
|