Cuando hablamos de patriarcado parece que lo hacemos con referencia a un pasado remoto. Esa es la trampa.
Hoy más que nunca es necesario que desvelemos las estrategias que emplean los hombres para someterno, además de la violencia.
Para empezar, y por ser de actualidad, me refiero a las reacciones de los miebros más conservadores (mayoría) del Consejo General del Poder Judicial, que al primer intento de un gobierno por defender a las mujeres de la violencia machista han desplegado toda su "sabiduría" en poner pegas legales, que no legítimas.
Llevamos siglos sufriendo en silencio los abusos de poder de los hombres y mientras tanto el Poder Judicial mirando a otro sitio, cuando no colaborando con sus sentencias, o simplemente maltratando a sus "propias" mujeres, y no pasaba nada.
Ahora "se la cogen con papel de fumar" y dicen que la Ley contra la violencia de género es "discriminatoria" porque no contempla a los hombres maltratados.
Parece una broma, pero es la forma en que siguen diciéndonos que "ELLOS" son los que deciden, los que sentencia, los que.. etc... y no resisten la idea de nuestra autonomía.
Para remate aparecen los "super-lingüistas" de la Real Academia y rechazan el vocablo "género", que ya es parte del vocabulario cotidiano de las personas que diferenciamos el sexo biológio del hecho cultural que establece roles, por razón de género ¡claro!
No es más que otra estrategia para entretenernos en debates interminables, mientras cada día mueren las mujeres víctimas de la violencia por razón de género, o como quieran llamarla, pero no olvidemoso que el lenguaje ha sido, y es, una de las herramientas más eficaces de las que disponen los hombres para exluirnos, que es lo mismo que no reconocernos equivalentes.
Discutir el término género es una tontería, lo que tenemos que hacer es seguir utilizándolo, porque define exactamente lo que queremos decir, define la misma ralidad que no han querido nombrar nunca: La violencia que se ejerce contra las mujeres, por el hecho de nacer mujer, para preservar los privilegios del género masculino, dominante según los roles que establece el patriarcado (Carmela Gálvez, junio 2004) |