Carmen
Argente del Castillo
Ocaña
INDICE
LA PREHISTORIA
El traje vegetal
La edad de las pieles
La edad del trapo
LA EDAD ANTIGUA
El antiguo Egipto
La Grecia clásica
Los iberos
La Roma Imperial.
LA EDAD MEDIA
La Alta Edad Media
El islam
La Baja edad Media
LA EDAD MODERNA
El siglo XVI. El Renacimiento
El Barroco: el siglo XVII
El siglo XVIII
LA ETAPA CONTEMPORÁNEA
La línea Imperio
El romanticismo.
La Europa industrializada
SIGLO XX.
El periodo de entreguerras: los felices años veinte
La segunda mitad del siglo
siglo XXI
 
 
Profesora de Historial Medieval. Universidad de Granada
"Una aproximación a la historia del vestido"
En el CD se hace un resúmen del texto del libro, que se acompaña de música, ilustraciones, etc.. en una presentación multimedia.

Texto de la narración en el CD:
INTRODUCCIÓN

Podría pensarse que el criterio de división del traje más evidente a lo largo de la historia ha sido el del sexo, porque conocemos habitualmente el traje masculino y el traje femenino: pantalones y faldas. Sin embargo, no puede decirse que los hombres hayan llevado siempre prendas con perniles y que las mujeres no lo hayan hecho. Los griegos , los romanos y nuestros antepasados los iberos llevaban túnicas, o lo que es lo mismo faldas. Los pueblos de montaña, como los escoceses o los griegos, todavía conservan las faldas de su traje nacional. Las mujeres del lejano y próximo Oriente han usado y usan pantalones. Resulta claro, por tanto, que la división de la indumentaria basada en el sexo es un hecho relativamente reciente dentro de la historia del vestido. En tanto que se han producido cambios mucho más importantes como la aparición y perfeccionamiento de los tejidos o el nacimiento de sistemas de "corte" para crear prendas que se ajustaran al cuerpo, etc.

LA PREHISTORIA

Al comienzo de la historia de la humanidad los hombres no tenían ningún dominio de la técnica y, para sobrevivir, se limitaban a recolectar los frutos que las plantas le podían ofrecer y a consumir los animales que podían ser capturados por ellos. Parece ser que los hombres más primitivos vivieron en África en medio de un clima bastante cálido y rodeados de abundante vegetación, todo lo cual no les obligaba a protegerse del frío, por esta razón el primer objetivo de la vestimenta fue el de embellecer a quien la llevaba, así ocurrió que antes de confeccionar una camisa el ser humano inventó el collar y el cinturón.

Aquellas gentes recolectaban los frutos de los árboles para comer, pero también utilizaron sus distintos elementos para confeccionar objetos de adorno, así pues la historia del vestido podría comenzar así:

"En el principio fue ...... la hoja".

El traje vegetal

Además de confeccionar collares, brazaletes o cinturones con flores, hojas y frutos, llegó un momento en el que nació la falda hecha con filas de hojas, la cual no fue usada exclusivamente por las mujeres, sino que también la llevaron los hombres, pues lo que se pretendía con ella era estar más guapos o guapas o mostrar quien era el que mandaba

La edad de las pieles  

Pero los hombres no permanecieron quietos en su paraíso africano, sino que se movieron hacia las tierras europeas que resultaron más frías porque se hallaban en el límite de los grandes glaciares. En este medio el objetivo principal al cubrirse el cuerpo era preservarse del frío, ya que la naturaleza había sido tan tacaña que no le había proporcionado al ser humano un manto de piel.

Para conseguir ese objetivo tuvo que superar dos problemas : dar forma a la piel y hacerla suave y flexible, ya que ésta al secarse se endurecía. Después necesitaron fijarla sobre el cuerpo para que no se cayera y así se alcanzó uno de los grandes avances tecnológicos de la historia de la humanidad, comparables en importancia a la invención de la rueda o al descubrimiento del fuego: la invención de la aguja. Así afilando los huesos más finos y usando como hilos los tendones de los mismos animales se hicieron las primeras prendas de piel.

La edad del trapo    

Posteriormente, los diferentes grupos humanos consiguieron domesticar los animales y también se convirtieron en agricultores. Por esta razón para guardar sus cosechas tejieron cestos con juncos, mimbres, etc.

A partir de la cestería nacieron los primeros tejidos, los cuales, aunque se hicieron con las fibras vegetales más suaves que se conocían, todavía eran muy toscos, pues resultaban ser como nuestras arpilleras. Utilizando telares muy primitivos se tejían piezas rectangulares de tela que se arrollaban a la cintura formando una falda larga acampanada o se recogían en los hombros formando una túnica.

En todo este larguísimo periodo del desarrollo de la humanidad las mujeres ocupaban un papel destacado, ya que la vida del grupo dependía del número de individuos que lo integraban. Como las mujeres, antes y ahora, eran las que parían, se las consideraba las fuentes de la vida. Para aquellas gentes la fertilidad de la tierra, de los animales y del propio género humano era un regalo de las divinidades, las cuales adoptaban forma de mujer, la "diosa madre" cuyo culto aparece extendido por todo el. Mediterráneo. Estas creencias hicieron que la mujer ocupara un lugar preeminente en aquellas sociedades.

LA EDAD ANTIGUA

Cuando los seres humanos pasaron de cazadores a labradores tuvieron que hacerse sedentarios, pues nadie se puede marchar de un lugar llevándose sus campos acuestas. Al permanecer quietos construyeron casas para vivir , poblados en los que se agrupaban esas viviendas y, más tarde, ciudades. Y en el recorrido de todo ese proceso apareció la propiedad privada.

El desarrollo de las ciudades fue posible porque dentro de aquellos grupos de hombres se habían producido cambios importantes, pues entre ellos había personas que mandaban y otras que obedecían, unas que dirigían y otras que trabajaban, sobre esas diferencias nacieron los grandes estados de la antigüedad, como los de Mesopotamia, Egipto o Persia. Ni que decir tiene que a partir de esa etapa se inició el proceso de discriminación de la mujer, porque como el que tuvo el control sobre las riquezas de un clan o de una familia era el hombre, éste fue el que se hizo con el poder, al cual se transmitía por línea masculina a sus hijos, con lo cual la mujer paso a ocupar un lugar secundario, ya que solamente era el receptáculo de la semilla del hombre. Como era un elemento absolutamente necesario en el proceso de reproducción, poco a poco se fue configurando como una posesión del hombre, con lo cual perdió el protagonismo que detentaba en sociedades más primitivas.

También se originó la división y la especialización en el trabajo.

El antiguo Egipto    

Con la aparición de las sociedades urbanas se produjo la división y especialización en el trabajo, esto unido a que en el valle del Nilo existía una planta que poseía fibras muy suaves, el algodón, esto hizo que se produjeran telas de una finura extraordinaria. Así las egipcias pudieron llevar túnicas de grandes escotes que se ceñían al cuerpo transparentando totalmente sus formas.

La Grecia clásica    

La Grecia clásica que fue el país que inventó la democracia radical, sin embargo consideró a las mujeres como eternas menores de edad totalmente apartadas de la vida pública, incluso existía un espacio de la vivienda en la que debían estar recluidas que se llamaba gineceo. El traje de las mujeres griegas se caracterizó por carecer de forma propia, pues hombres y mujeres llevaban túnica que sólo se diferenciaban por la longitud. Se trataba de rectángulos de tela de tamaño variable que se enrollaban o colgaban del cuerpo sin cortar el tejido para ello. Esta prenda se sujetaba a los hombros por medio de alfileres o broches y generalmente se ceñía a la cintura con cinturón o cordón. En la indumentaria griega se usaban colores primarios, rojo, azul, etc. con motivos decorativos en contraste, excepto la de las clases bajas que solían teñir sus vestido de un color marrón rojizo.

Los iberos    

La llegada de fenicios y griegos a la Península puso a sus habitantes en contacto con los adelantos que estos pueblos habían alcanzado. Así nuestras antepasadas iberas vestían con tejidos de lana o lino que eran más cómodos. Con ellos se confeccionaban las túnicas que les llegaban desde el cuello hasta los tobillos y que se ceñían al talle por medio de un cinturón. Utilizaban muchos complementos, collares y pendientes de gran tamaño, y una especie de peineta que sostenía el manto sobre la cabeza, en la que algunos han querido ver el precedente de la mantilla española.

La Roma Imperial.    

La situación de las mujeres romanas fue distinta de la que habían sufrido las griegas pues dentro del derecho se le reconocían ciertos márgenes de autonomía económica, como la donación de bienes que le hacía su familia cuando contraía matrimonio para que tuviera asegurado su porvenir en caso de que enviudara o que su marido la repudiara. Sin embargo las modas romanas imitaron con mucha frecuencia las formas de ataviarse de las griegas, aunque introdujeron bastantes modificaciones. Los materiales con los que confeccionaban sus prendas fueron la lana, el lino, y más raramente la seda, porque resultaba muy cara. La indumentaria estaba compuesta por una túnica que podía ser con mangas y costuras o, simplemente, compuesta de dos piezas de tela rectangulares recogidas en los hombros con broches o fíbulas y ceñida con un cinturón en la cintura. A veces la sujetaban por debajo del busto, por medio de ceñidores, a manera de un "cruzado mágico", para mantener erguido el pecho.

Este atuendo se completaba con la toga, que se usaba encima de la túnica, tanto por hombres como por mujeres. Era un manto con forma de segmento de círculo que llegó a adquirir grandes dimensiones, enrollarla alrededor del cuerpo requería una considerable destreza. Hombres y mujeres se adornaban además con brazaletes, tobilleras, collares y pendientes.

LA EDAD MEDIA.

Esta etapa que duró nada menos que mil años , comenzó con un hecho catastrófico, pues el Estado Romano desapareció por las invasiones de los pueblos bárbaros. Fruto de esos hechos fue la aparición en Europa de los llamados estados germánicos. La aparición de estos pueblos implicó cambios importantes en la situación de las mujeres, porque estas eran claramente una posesión del hombre que pasaba de las manos del padre a las del esposo, por eso entre ellos había la costumbre de entregar un dinero a la familia que se llamaba el precio de la novia. Estas gentes cuando se establecieron fueron cristianizados, con lo cual la influencia de la Iglesia se hizo muy de notar, por eso se tenía la idea de que todo el cuerpo de la mujer, solo podía ser contemplado por su legítimo dueño, su marido. De ahí que sus ropas solamente dejaran al descubierto la cara y las manos. Como esta etapa es tan larga ocurrieron cambios importantes en la vida de las gentes y aparecieron movimientos culturales que han tenido tanta fuerza que han perdurado hasta nuestros días, como es el caso del Islam. Para intentar recoger todo eso se ha dividido en dos subperiodos: Alta Edad Media y Baja Edad Media.

La Alta Edad Media    

En esa etapa que dura hasta el siglo XIII, la gente era muy pobre y se vestían casi siempre de lana y como con la llegada de los germanos se destruyeron las ciudades y desaparecieron sus artesanos, la mayoría de los tejidos que consumían las gentes del pueblo se confeccionaban en la casa, por eso eran muy toscos y de colorido muy pobre. La prenda más habitual era una túnica, larga hasta los pies para las mujeres, la saya, y hasta los tobillos para los hombres, el sayo, ambos podían llevar debajo, sobre todo en el tiempo de invierno, una especie de leotardos hechos de tela que cubrían desde los pies hasta la cintura, las calzas. Hombres y mujeres utilizaban en el vestir colores alegres de tipo primario como el azul, el rojo o el amarillo. Esto es lo que estaba ocurriendo en las sociedades europeas, pero en el Oriente del Mediterráneo había surgido una religión nueva que traía otras formas de pensamiento.

El islam    

La religión isla mica surgió en el seno de un pueblo del desirto, los árabes, que se veía obligado a sobrevivir en condiciones muy duras, por eso necesitaban que sus grupos fueran muy numerosos para vencer las duras circunstancias que les rodeaban, por eso mantuvieron la poligamia, ya que un hombre podía tener varias mujeres, pues de esa forma habría muchos más hijos en una familia. Esas mujeres eran propiedad del varón y, como cualquier riqueza había de ser vigilada par que no la robara nadie, por eso se las cubría de la cabeza a los pies para que solo fuera contemplada y disfrutada por su dueño, como cualquier objeto, solamente escapaban de esta situación las artistas , bailarinas y cantoras que solían ser esclavas, y como no eran de nadie podían ser contempladas por todos.

La Baja edad Media    

En esta época se produjo un cambio muy importante que fue la diferenciación sexual del vestido. Pues los hombres acortaron aún mas sus túnicas y las ciñeron al cuerpo , surgiendo así los jubones y las jaquetas, en tanto que las calzas dejaron de ser ropa interior y se partieron formando, las calzas propiamente dichas, de las que luego surgirían los calzones, así como las medias. Entre tanto el traje femenino también cambia, se introduce el cuerpo ajustado hasta las caderas y la falda va cayendo en pliegues hasta los pies. Sin embargo se mantienen elementos comunes en el vestir de hombres y mujeres: mangas ajustadas que al llegar al codo se ensanchaban enormemente, y el complemento en ambos casos de túnicas de longitud exagerada con grandes oquedades y cortes, aunque las mujeres en general iban vestidas de manera menos extravagante que los hombres en lo que a la forma de las prendas se refiere.

Las mujeres de las capas populares vestían de forma bastante simple, pues su indumentaria se componía de la camisa sobre la que se colocaban las faldas y el corpiño.

En esa época se cambiaron un poco las formas de pensar porque se empezó a admitir que el cuerpo humano era obra de Dios y no era nada malo y que no había que ocultarlo de manera tan total. Por eso la innovación de la época fue la introducción del escote en el vestido femenino: suprimir la parte superior de los trajes para mostrar parte del pecho, aunque este quedaba velado por las finas telas de las camisas. También ocurre la aparición de tocados tanto para hombres y mujeres cada vez más complicados.

LA EDAD MODERNA

Cuando comenzó esta etapa, en el siglo XVI, la humanidad había recorrido un largo camino de progreso, se había descubierto América y había más medios de comunicarse y conocerse. En el campo del vestido ocurrieron cambios muy importantes: los tejitos se habían perfeccionado, tanto en las fibras con que se realizaban, como en su textura y en su colorido. Al mismo tiempo se había desarrollado enormemente el comercio de larga distancia y por eso las fibras lujosas, como la seda, estaban al alcance de grupos sociales cada vez más numerosos. Y fue el momento en el que la moda española se imitó en toda Europa

El siglo XVI. El Renacimiento    

Este es el siglo del ornato y la pompa tanto para el traje masculino como para el femenino, aparecieron las " cuchilladas": rasgaduras en la tela de las prendas, a través de las cuales se sacaba el forro. Este elemento característico aparecía tanto en el traje de la mujer como en el del hombre. Las pieles eran de uso corriente para unos y otras. Los hombres seguían llevando las piernas al descubierto y seguían usando medias.

Durante la primera mitad del siglo XVI, los trajes de las clases altas eran de un colorido muy vivo. Ésta época se caracteriza por la introducción de la gorguera alrededor del cuello: también para hombres y mujeres, auque siempre como símbolo de privilegio aristocrático. Constituye un ejemplo extremo de la tendencia humana a demostrar con ciertos trajes que quienes lo usaban no necesitaban trabajar, o que no se dedicaban a ninguna actividad agotadora.

En cuanto a la manera de vestir de las mujeres hay que señalar dos hechos importantes: que en España se inventó una forma de ahuecar la falda que se llamó verdugado, que la transformaba en una campana rígida, creándose una silueta que se imitó en toda Europa; y que las mujeres italianas, consiguieron lucir sus cabellos, sin que se las tachara de desvergonzadas, siendo esta una moda que se expansionó con mucha rapidez.

El Barroco: el siglo XVII    

A medida que este siglo avanza, las características de la moda se fueron exagerando. Dejo de usarse el verdugado, pero las faldas se ahuecaron mucho más hacia las caderas por el uso del guardainfante, que consistía en unas enaguas armadas con arcos de alambre, madera o ballenas que acampanaban las faldas, abriéndolas hacia las caderas. Este artefacto tan poco favorecedor hacía que las mujeres parecieran caballitos de feria.. Por otra parte las gorgueras se hicieron cada vez mayores hasta tal punto que resulta difícil de imaginar como quienes las usaban conseguían llevarse la comida a la boca. Sin embargo, en la indumentaria femenina la gorguera, desde la mitad del siglo, fue cambiando hasta desaparecer para permitir el uso de amplios escotes.

El siglo XVIII.    

En esta época los trajes de las damas se confeccionaron con telas más vaporosas y ricas que en el siglo anterior y de coloridos más alegres y se incrementó la decoración de los trajes con encajes y cintas, sobre todo en las clases elevadas. Un rasgo curioso de la indumentaria de este periodo es la exageración del miriñaque que fue como se llamó al antiguo guardainfante. En vez de la altura, las mujeres prefieren la anchura y la falda se extiende hacia los lados mediante el uso de ballenas y de varillas de mimbre. La extraordinaria anchura de las faldas femeninas en este periodo provocó algunos inconvenientes: resultaba imposible que dos damas pasasen a la vez por una puerta o que se sentasen juntas en el mismo carruaje.

Era lógico que estos tipos de vestidos ahuecados no pudieran ser utilizados por las mujeres del pueblo que tenían que trabajar en múltiples tareas, pero no por eso había que renunciar al deseo de estar guapa y así en el siglo XVIII, en España surgió un vestido popular de gran belleza, el de las majas.

LA ETAPA CONTEMPORÁNEA

Este periodo de la historia de la humanidad se inició al final del siglo XVIII con el estallido de la Revolución Francesa. Estos hechos políticos hicieron que muchas cosas cambiaran en la Europa de aquel momento y en uno de los aspectos de la vida en que esto se reflejó fue en la manera de vestir.

La línea Imperio    

Los revolucionarios quisieron cambiar aquella sociedad injusta, por eso se sublevaron contra la nobleza que fue muy perseguida, incluso fueron ajusticiados muchos nobles. Ante el peligro que se corría, éstos procuraron pasar desapercibidos y desterraron todos los signos del vestir que pudieran hacerlos reconocibles, por eso desaparecieron los pesados brocados de seda, los encajes del vestido masculino, los miriñaques, etc. En cambio surgió una moda más natural, que otorgaba mucha más soltura al cuerpo y que se llamó línea Imperio porque se puso de moda en la corte del Emperador Napoleón. Se trataba de vestidos hechos con telas vaporosas, de colores suaves, con amplios escotes y el talle marcado debajo del busto. Mientras las mujeres de las clases populares usaron telas de algodón estampado para sus vestidos que también fueron más sencillos

El romanticismo    

Cuando ya estaba bien entrado el siglo XIX surgió un movimiento artístico que se extendió por toda Europa: el romanticismo. De aquí surge un nuevo modelo de belleza femenina caracterizada por la brevedad del la cintura, de ahí que el corsé volviera a introducirse, como elemento esencial del vestido femenino, incluso para las niñas. Se volvieron a usar telas de colores alegre adornadas con profusión de encajes y el sombrero adquirió gran importancia

La Europa industrializada    

La Revolución Industrial se había iniciado en el siglo XVIII en Inglaterra, pero fue hacia mediados del siglo XIX cuando se extendió por el resto de Europa. La instalación de fábricas trajo gran prosperidad a las regiones en las que éstas fueron instaladas y las gentes pudieron consumir más productos, también del vestuario. La prosperidad de esta época implicó una mayor complejidad en el vestido. Las faldas continuaron agrandándose, llevando debajo de ellas gran cantidad de enaguas inicialmente y luego enaguas con aros tipo jaula parecidas a las de épocas anteriores. Pues se pretendía ahuecar la parte del trasero femenino con el llamado polisón. Las mujeres parecían un auténtico barco navegando, mientras que una pequeña embarcación, el acompañante masculino, navegaba detrás.

Pero en una sociedad que caminaba a pasos muy rápidos hacia la modernidad no se podía mantener durante mucho tiempo ese modelo de vestuario y para llegar a cambiarlo coincidieron una serie de factores. En primer lugar los avances de la medicina y de otras ciencias experimentales hicieron que algunos intelectuales iniciaran algunas protestas contra la moda de la época, aglutinados en un movimiento denominado " Movimiento para un traje racional", preocupados por lo malsano de la moda de esos momentos, especialmente en los referente al ajustado y deformado corsé y a las capas de prendas que fatigaban inútilmente a la mujer. Por otra parte era este un momento en el que las clases populares comenzaron a reclamar sus derechos, pero curiosamente los hombres que pedían justicia, libertad y participación política, olvidaron pedir eso mismo para las mujeres. Esta actitud hizo que surgiera el movimiento de las sufragistas que organizaron su lucha para exigir esos mismos logros para las mujeres y como uno de los elementos de su protesta comenzaron a cambiar su forma de vestir. Finalmente, la aparición de la bicicleta, como elemento popular de paseo fue un elemento más que influyó por que se diseñaran prendas más racionales que permitieran a la mujer incorporarse a los nuevos ritmos de vida y como resultado de todo ello aparecieron tímidamente las primeras faldas pantalón, pero su uso se redujo a las capas más altas de la sociedad

Siglo XX    

En el inicio de este siglo se produce una acentuación, casi una caricatura de la moda de la etapa anterior. Es una época de gran ostentación y extravagancia. En la mujer era característico el uso de los llamados "corsés salud" , aunque dudamos que exista algo saludable en un corsé, ya que hacían que el cuerpo se mantuviera rígidamente derecho, empujando el busto hacia delante y las caderas hacia atrás, creando la peculiar silueta en forma de s de ese periodo. El cuerpo se llenaba de cascadas de encaje y se llevaban boas de plumas alrededor del cuello. Sin embargo, en este periodo, comienza a introducirse para la mujer el traje sastre que facilitaba su incorporación a puestos de trabajo como institutrices, secretarias y dependientas.

A medida que avanza el siglo, la moda en la mujer evoluciona volviendo en este caso hacia caderas más estrechas. Los rígidos corpiños y las faldas acampanadas fueron reemplazados por una ropa más suave, y las faldas se hicieron estrechas. El estallido de la I guerra mundial impuso definitivamente el traje sastre en la mujer.

El periodo de entreguerras: los felices años veinte    

En 1925, para escándalo de muchos, acaeció la verdadera revolución del vestir femenino: la falda corta. Había aparecido un nuevo tipo de mujer: el nuevo ideal andrógino, las chicas se esforzaban por parecerse a los chicos lo más posible. Las curvas, atributo femenino tan admirado otrora- era ocultado metódicamente, para dar el golpe final a su intento de romper esquemas, las mujeres se cortaban el pelo a lo garçon y apareció la chica charlestón.

La segunda mitad del siglo    

Cuando terminó la II Guerra Mundial había ocurrido una revolución silenciosa, pues mientras los soldados estaban en el frente de guerra las mujeres tuvieron que mantener las fábricas en plena producción y ahí se inició el camino de la incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral en todos sus escalones. El trabajo femenino supuso comenzar un camino de liberación que se reflejó en todos los aspectos de la vida y también en la manera de vestir. Así en los años cincuenta se usaban los primeros pantalones femeninos y aparecieron los trajes sin mangas o las faldas con aberturas.

Fue en los años 60 cuando la moda se centró, por primera vez en los adolescente. Los cambios fueron el resultado de una incertidumbre general sobre los que el futuro depararía un deseo de rebeldía. A mediados de los 60 las faldas se acortaron por encima del muslo y se impusieron las botas altas. Las fibras artificiales se hicieron tan populares como las naturales; se usaban también otros materiales como el papel, metal, charol y, sobre todo, el denim, la tela con la que se confeccionan los vaqueros.... Era una época muy incierta, casi temerosa, el estilo hippie impuso vaqueros con flores o encajes y pantalones de campana de algodón, camisas con estampados, faldas hasta los pies y el pelo cubierto de flores para todos. Hubo dos tendencias que afectaron a la moda : la vuelta a la naturaleza y el creciente impacto del movimiento de liberación femenina, representado quizás por el uso masivo del pantalón.

Dentro de ese panorama hay un hecho clave que está representado por la utilización generalizada de los vaqueros, los cuales son la primera manifestación de la moda unisex. La presencia generalizada de esta prenda ha coincidido con el hecho de que las mujeres comenzaran sus esfuerzos, cada vez mayores, para entrar en nuevas carreras y ponerse a prueba a sí mismas en los, hasta ahora, dominios del hombre. Ante la nueva situación algunas mentes optimistas han podido pensar que ese camino en busca de su realización que las mujeres han recorrido ha triunfado por fin. Pero si hemos prestado atención a nuestra pasarela de la historia habremos visto que siempre han sido las mujeres las que han tomado prendas del vestuario de los hombres, porque eran los que tenían el poder y el prestigio, nuestro camino de dignificación culminará el día en que nuestras prendas sean usadas por los hombres sin resultar ridículos. Porque ese día habremos alcanzado la igualdad de prestigio en la sociedad.

Por tanto nos queda mucha tarea por delante.

Carmen Argente del Castillo Ocaña

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