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En primer lugar decir que mucha gente no conoce
a qué responde esta fiesta conmemorativa. Algunas personas piensan que
sólo concierne a las mujeres "trabajadoras", es decir, asalariadas. En
otros casos, se tiende a pensar que se celebra un hecho macabro en el
que murieron abrasadas unas obreras, pero el nacimiento del Día Internacional
de la Mujer no obedece a un acontecimiento aislado, sino a las teorías
socialistas de la segunda mitad del siglo XIX, así como a diversas acciones
emprendidas a principios del siglo XX por parte de mujeres sindicalistas,
socialistas y sufragistas, tanto en USA como en Europa, sobre todo en
Alemania y Rusia.
La historia de las mujeres no ha sido bien incorporada
a la historia oficial y muchas veces, al no haber sido correctamente tratados,
los hechos se han convertido en leyenda, se han deformado con el correr
del tiempo o se divulgan con distintas versiones.
Los hechos encadenados que dieron origen a esta
celebración podríamos resumirlos de la siguiente manera: En el East side
de New York, en 1908, después de un mitin, dirigido por Clara Lemlich,
se llevó a cabo una dura y larga huelga de trece semanas seguida por 20.000
obreras del textil, después de la cual se consiguió: el aumento de salarios
y la disminución de la jornada laboral gracias a la sindicación de más
de 300 firmas. Las mujeres sufragistas apoyaron estas reivindicaciones
uniéndolas a la exigencia del voto femenino.
En 1910, se convoca en Copenhague el I
Congreso Internacional Socialista de la Mujer, en el que Clara Zetkin
(líder alemana) hace un llamamiento para declarar un día de acción internacional
para consolidar lazos de solidaridad entre las mujeres socialistas y para
exigir el sufragio universal femenino. Esta primera celebración se produce
el 19 de marzo de 1911.
El 25 de marzo de 1911 -seis días después-
ocurre en New York la tragedia de la fábrica textil Triangle Shirt Waist
CO., en la que murieron 142 mujeres carbonizadas, porque el patrono había
cerrado las puertas para evitar el pillaje y al producirse un incendio
ellas no pudieron salir porque no les abrieron las puertas. Las sufragistas
hicieron suyas las protestas de las obreras, denunciando las malas condiciones
de trabajo y exigiendo medidas de seguridad.
Por otra parte, se sostiene que las primeras
fechas de esta celebración oscilaron entre las últimas semanas de febrero
y las primeras de marzo. En USA las socialistas celebraban el Woman's
Day la última semana de febrero, desde 1908. En Alemania el 19 de marzo,
hasta que el 8 de marzo de 1917, las mujeres rusas se manifestaron en
San Petersburgo exigiendo alimentos y marcando el comienzo del proceso
revolucionario de octubre.
Por eso, lo que se conmemora en realidad es una
lucha y una alianza: un paso adelante para la obtención de los derechos
laborales y políticos para las mujeres y la acción conjunta y masiva de
muchas mujeres del mundo.
La fecha del 8 de marzo es internacional y
reivindicativa. Y es necesaria aún para hacer un balance anual del estado
de los derechos de las mujeres.
La ONU, en la década de la Mujer (1975-85)
hizo suya esta conmemoración, proponiendo que se llamara "Día internacional
de las mujeres", manifestando así que, excepto las ricas o impedidas,
casi todas las mujeres del mundo son trabajadoras, asalariadas o no y
se hallan en desigualdad de condiciones, de derechos o de oportunidades.
Hoy en día persisten aún discriminaciones para
las mujeres: deberes para ellas que los hombres no tienen y derechos que
ellas no disfrutan o los disfrutan con gran dificultad. Y mientras estas
situaciones existan, el 8 de marzo sirve para recordar los logros y
los retrocesos, hacer visibles las situaciones de desigualdad y proponer
mejoras.
ELENA SIMÓN (2002).
Nota basada en los datos extraidos de: ALVAREZ GONZÁLEZ, Mª Isabel."Los
orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer": 1910-1945".
Universidad de Oviedo. KRK ediciones. Col. Alternativas 6. Oviedo, 1999
| "NOS
HACEN Y NOS HACEMOS" |
| "Educacion,
doma y aprendizaje de genero", por Elena Simon Rodriguez. |
| Congreso
Interdisciplinar "Educación y género" Málaga,
20,21 y 22 de marzo 2002 |
ALGUNOS INDICIOS NO MUY RAZONABLES
En los últimos años hemos asistido a algunos acontecimientos
nuevos que nos preocupan sobremanera. Por un lado la normalización aparente
de la vida de las niñas en todo el sistema escolar y por otra el anquilosamiento
de las situaciones sociofamiliares y laborales de las mujeres en su conjunto.
La escuela ha proporcionado a las niñas y a las jóvenes
la oportunidad histórica de invertir tiempo, esfuerzo y energía en ellas
mismas, lo que les ha reportado ciertos beneficios: promoción personal
a través de la cualificación, seguridad en ellas mismas, acceso al conocimiento
oficial y a la cultura, habilidades intelectuales, etc... Estos beneficios
son nuevos para ellas. Siempre se les habían negado como la cosa más natural
del mundo, habiendo encontrado esta prohibición poca crítica y casi nula
oposición. Por eso se prolongó tanto en el tiempo. Por eso continua así
en muchos paises del mundo.
En otros tiempos, pocas mujeres se opusieron a las
limitaciones en su educación. No podían ni siquiera pensar en ello, pues
eso les era impuesto desde sus propias familias y reforzado ideológica
y socialmente. Pero poco a poco y lentamente, cada vez más chicas han
ido ocupando los puestos escolares, al amor de la extensión de los derechos
de ciudadanía, hasta convertirse en una mayoría de estudiantes. Aquí y
ahora es impensable negarle a una niña su educación escolar, sólo por
el hecho de ser niña, en cualquier nivel de enseñanza. Incluso en algunas
familias se prima la educación de las chicas, confiando en que ésta les
proporcione un medio de vida holgado y las convierta en independientes
económicamente hablando.
Esta significativa revolución ha producido sin duda
cambios sociales y vitales. La baja natalidad y la baja nupcialidad se
debe en gran parte al deseo de las chicas de hacer "carrera" antes de
encontrarse con cargas familiares, que , seguro, les van a caer encima
casi en solitario. También ocurren otros fenómenos menos visibles y cuantificables,
como son el abandono de tareas domésticas tradicionales, sobre todo coser
y cocinar.
Pero las chicas no se insertan con igualdad de oportunidades
ni con facilidad para ejercer los derechos que les corresponden, en la
llamada vida adulta. La vida adulta se construye sobre tres pilares, como
son: la identidad liberada de la familia de origen, la inserción sociolaboral
y el establecimiento de formas propias de convivencia.
Cuando contemplamos las estadísticas desagregadas por
sexos, de cualquier ámbito de la vida, excepto el educativo referido a
estudiantes, las situaciones de mujeres y hombres son bien distintas.
Parece que se trate de distintos países o distintas épocas: que unas y
otros vivan de espalda, que no sean ciudadanas y ciudadanos del mismo
país a quienes les conciernen las mismas leyes, normas, costumbres.
La educación igualitaria no ha conseguido acercar las
orillas de la enorme brecha que hay entre las vidas de mujeres y hombres.
ACERCA DE LAS APARENTES DECISIONES LIBRES SOBRE
EL PROYECTO BIOGRÁFICO
La educación no está compuesta sólo por los conocimientos,
destrezas y habilidades que se aprenden durante la época de escolarización.
La Educación se efectúa durante toda la vida y en interacción con multitud
de elementos que nos rodean. Es, en realidad, un largo y complejo proceso
de adaptación al medio y en muchos casos, significa una verdadera doma.
Adquiere carácter de doma, sobre todo cuando se trata de adaptar individuos
a un medio en el que no son conceptualizados como iguales al tipo hegemónico.
En general estos individuos recién llegados y no dominantes, hombres o
mujeres, perciben esta doma como una garantía de ganancia hacia arriba
o bien la rechazan de plano como algo arbitrario, se distancian o se rebelan.
La doma garantiza aceptación y obediencia, incluso agradecimiento.
Las chicas en este momento están siendo socializadas
dentro de muchas contradicciones: sus madres ya son muchas de ellas trabajadoras
asalariadas, pero sus abuelas no lo fueron. Sus contemporáneas mayores
no aparecen en ámbitos de gobierno, decisión y poder, pero tienen estudios.
Las mujeres que les rodean viven aceleradas entre la doble jornada y el
cansancio, pero tienen mala conciencia. Sus modelos mediáticos son cuerpos
esqueléticos o bellísimos y personajillas que hacen fortuna contando sus
gracias, desgracias o episodios eróticos. Los mensajes sociales, sin embargo,
son de Igualdad, Libertad y Derechos.
La solvencia económica es un bien muy apreciado. Sus
experiencias entre semejantes son de dependencia amorosa respecto a los
varones, homosocialidad entre chicas (salidas, conversaciones, intercambio
de pareceres, amistad, etc...) y colegueo ("todos" estamos juntos, hablamos,
nos guardamos secretos, nos ayudamos, jugamos o quedamos) en clase y en
el tiempo libre. En sus estudios han aprendido lo mismo que sus compañeros
varones, pero ni unas ni otros han aprendido nada acerca de las mujeres
como sujetos agentes de cultura, técnica o ciencia. Las jefaturas las
suelen ocupar los hombres. Las responsabilidades de los hogares les corresponden
a las mujeres de forma aplastante.
Aparentemente nadie les enseña las labores domésticas
como una obligación, ni se les obliga a realizarlas de forma insoslayable.
Tampoco es imposible que elijan oficios o profesiones originales o no
habituales. Y, sin embargo, las cúspides del poder siguen ocupadas por
hombres, el mercado laboral sigue segregado horizontal y verticalmente
y las tareas no remuneradas de cuidado de cosas y personas, en manos femeninas
mayoritariamente, incluso entre los y las más jóvenes. Las actitudes no
han cambiado: los chicos se siguen autoproclamando reyes del dominio y
las chicas súbditas de la sumisión. A ellos se les aprecia por las cualidades
y dones de fuerza y capacidad de protección y a ellas por la belleza y
simpatía.
Poco a poco, ellas y ellos se introyectan estas cualidades
y situaciones y las hacen propias, como gusto y como necesidad, con la
ayuda inestimable de todo lo que está socializando: imágenes, películas,
mensajes, mandatos, signos, símbolos, modelos, letras y músicas de la
vida y de la sociedad.
LAS MODAS Y LOS MODOS NO COLABORAN
Los tiempos actuales son de enorme confusión. La crisis
de valores y la emergencia de nuevos y graves problemas, así como la generalización
del pensamiento único enmaraña todas las tareas emancipatorias que a la
humanidad le quedan por resolver, dificulta la acción colectiva, tapona
los caminos hacia las justas reclamaciones y con ello convence a las personas
y sobre todo a las más jóvenes, con débiles referentes culturales, de
que su lugar está muy bien, que siempre fue así y que así seguirá siéndolo.
A las chicas en particular las sitúa a la vez frente
a las mujeres que les precedieron -con nulas oportunidades de decidir
sobre sus vidas- y a las nuevas mujeres moviéndose con desenvoltura, haciendo
creer que sus vidas son producto de su propio deseo. Entre medias, están
las chicas reales, actuales, que quedan paralizadas en gran parte, debido
a la creencia errónea de que ya se consiguió todo, se luchó por todo,
se reclamó todo y que ahora no les queda nada por vindicar. Lo que hacen
de sus vidas es porque así lo han decidido y planeado, o porque les gusta
y les atrae. Nadie se interpuso entre sus deseos y la realización de los
mismos. Los chicos tienden a pensar que las chicas son cómodas y no quieren
cambiar, realizar trabajos de riesgo, mandar, tomar decisiones.
RESPONSABILIDADES MÚLTIPLES
Pero, ¿quién doma, educa y moldea las personalidades
femeninas y masculinas para que sigan adaptándose al rol tradicional patriarcal?
La socialización se produce en varias instancias: familias,
escuelas, grupos de iguales, sociedad y medios de comunicación y cultura.
En todas estas instancias se desarrolla un completo programa de género,
compuesto de sentimientos, creencias, conocimientos, habilidades, aficiones
y actitudes que se aprenden y se adquieren a través de diversos mecanismos
como son: la educación sentimental sexista, el universo simbólico
patriarcal y el conocimiento androcéntrico.
Con todo ello estamos consiguiendo que no se acabe
de construir un mundo común y no enfrentado: en lo personal y en lo político,
en el ámbito relacional-familiar y en el ámbito cívico-laboral, en lo
que vulgarmente llamamos lo privado y lo público.
La educación sentimental es sexista porque consigue
inyectar a los varones unas formas masculinas de reaccionar ante los acontecimientos
que son opuestas a las que se esperan de las mujeres: por ejemplo: los
hombres deben reaccionar ante el miedo atacando y las mujeres huyendo.
Ante la inseguridad: agrediendo ellos, y ellas reclamando protección.
En la escuela, en la calle o en la casa, de las mujeres se espera que
sean comprensivas, empáticas, afectuosas, pacientes. De los chicos se
espera que sean firmes, fuertes, espontáneos, activos y nobles. La educación
sentimental se transmite a través de lo esperado, lo tolerado, lo prohibido,
lo deseado y lo obligado, que es bien distinto para ellos y para ellas.
De este modo se efectúa el aprendizaje del malestar o del bienestar una
vez realizado o no lo que se espera, se tolera, se prohibe o se obliga,
siendo hombre o mujer. Simbólicamente se va a obtener "castigo" o "premio",
refuerzo negativo o positivo. Y así se van repitiendo actos por inercia
y de forma seriada, de modo que tampoco se consigue romper eficazmente
el círculo vicioso: antiguo modelo clásico - repetición - inercia - mimetismo
-refuerzo positivo - repetición - actual modelo clásico - afianzamiento
del primero - dificultad de innovación - persistencia del modelo clásico.
Bien es verdad que hay bastantes personas que escapan
a estas repeticiones, de manera crítica o espontánea, lo que viene a demostrar
que no hay por qué seguir dictados de género, pues se puede ser más feliz
y competente escuchando las propias inclinaciones y deseos. Y, gracias
a estos prototipos innovadores se van deteriorando los estereotipos clásicos
y se puede comenzar a atisbar una posibilidad de cambios positivos.
UN IMAGINARIO REFORZADO
Actualmente los prejuicios se refuerzan unos a otros
gracias a los medios de comunicación, que tienen la virtud de multiplicar
lo mismo hasta la saciedad y hasta lograr una reiterada falta de atención
y la penetración en las conciencias hasta el dintel de lo consciente.
El Universo simbólico cobra una fuerza desmedida. Las bellas y llamativas
imágenes que crean los medios audiovisuales avanzados se nos aparecen
por todos lados. Y, simplemente, para las mujeres es muy peligroso pues,
al haber sido conceptualizadas a través del cuerpo -bello o doliente-
la imagen se ceba con ellas. Es muy fácil multiplicar la representación
de los cuerpos femeninos: anoréxicas, misses, maltratadas, embarazadas,
ancianas. Siempre atrapadas en la imagen corporal. A pesar de que la escuela
demanda rendimiento intelectual, el rendimiento corporal -para funciones
de fecundidad, de sexualidad, maternales o simplemente estéticas- es el
más deseado y buscado para las mujeres. Aunque ellas se presenten con
buenos expedientes o currículums, se las mira y valora primero por su
buena presencia y lo que prometa su aspecto y presentación. Y ellas se
sienten mejor cuando se acercan a los cánones.
Junto a ello, las imágenes que anclan a las mujeres
a las funciones y tareas familiares. Sus espacios: el hogar, los afectos,
la compañía, el apoyo, la presencia.
Para las mujeres la "no soledad" es un fuerte mandato
de género. Por tanto, durante la juventud, la mayoría de ellas buscan
con mucha motivación una pareja estable que les garantice que no tendrán
que enfrentarse solas a las múltiples vicisitudes que la vida les depare.
También saben que para ello no se requiere cualificación académica ni
intelectual, que los chicos las prefieren monas y un poco inseguras, no
muy asertivas y simpáticas. Pronto sabrán que lo suyo no va a ser lo primero:
tendrán que posponer sus necesidades a los deseos de su pareja o de otras
personas cercanas y queridas.
Con el correr de los años, el mandato de la no soledad
se va a revertir. Socialmente existen muchas más mujeres que hombres que
no se vuelven a casar después de un divorcio y también hay muchas más
madres responsables únicas de hogares que padres. Así es que el querer
adaptarse al género sin crítica, como garantía de aceptación, se torna
en castigo social en muchas de ellas. Se pueden encontrar en algún momento
sin autonomía propia y sin protección ajena, sin apoyo y sin autosatisfacción,
con la sensación de que vivir en función de otros es no vivir.
En cambio, las mujeres que transgreden su rol femenino
de género, a pesar de los obstáculos, dificultades y oposición encuentran
más recursos a su alcance para una vida de calidad: al menos le habrán
hecho caso a su propia voz interior y tendrán a cambio la paz obtenida
tras un buen pacto consigo mismas.
Todo esto conviene mucho a muchos hombres patriarcales.
De este modo pueden seguir contando con la adhesión incondicional de sus
mujeres, aunque tengan que cambiarlas a lo largo de su vida por otras
más jóvenes y que se hallen aún en estado de mimetismo, pensando que van
a ser buscadas, elegidas y amadas eternamente si se adaptan a lo que se
espera de ellas, o a lo que el imaginario masculino pretende como ideal
femenino: estética, sexualidad, compañía, servicios.
De este modo entran con una buena dosis de "minus-valía"
en el mercado laboral y en los espacios cívicos de representación. Convencidas
de que su principal misión en este mundo es la relacional-familiar, tienen
pocas oportunidades y pocos deseos de exigir y pactar reparto y turno
de tareas en sus hogares y espacios propios de cargos y representación
en la calle.
Todas estas observaciones anteriores nos pueden dar
alguna respuesta a las siguientes preguntas, que nos hacemos todos los
días a la vista de las cifras que separan en dos mundos a hombres y mujeres.
¿Por qué las mujeres tienen tantas dificultades para
acceder en igualdad de condiciones a buenos puestos de trabajo y mantenerse
en alza? ¿Por qué se les discute, regatea y contesta hasta la última migaja
cuando optan a ser electas? ¿Por qué ellas no empujan con suficiente fuerza
y eficacia a pesar de los discursos oficiales de igualdad? ¿Por qué perdura
esta situación de injusto rechazo y esta autoexclusión?
EL CONOCIMIENTO OFICIAL
Lo que hemos aprendido en el sistema escolar está
prescrito por todo un entramado de autoridades en la materia, formadas
ellas mismas con el propio conocimiento androcéntrico no sometido a crítica
ni a revisión. Por tanto él mismo se retroalimenta, de forma unívora.
Los saberes androcéntricos -casi todos hasta el presente- ignoran a las
mujeres, silencian y minusvaloran sus realizaciones, rechazan la inclusión
de otros hallazgos y están taponando la renovación del conocimiento.
Es bien difícil que este conocimiento incluya las investigaciones
y descubrimientos que a través de los estudios feministas y de género
se están llevando a cabo. Por ejemplo: la práctica profesional no diferencia
entre mujeres y hombres como destinatarios y de sobra sabemos que no es
lo mismo una paciente que un paciente, una clienta que un cliente, una
alumna que un alumno, una usuaria o un usuario. Nos referimos con esto
a las distintas necesidades que hombres y mujeres pueden presentar dadas
sus distintas situaciones sociales y sus distintas experiencias. Las realizaciones
de las mujeres en las ciencias, la política, el arte, los oficios, etc...
no se incluyen en los textos habituales que se estudian. El profesorado
de todos los niveles siente una cierta inseguridad, porque estas cuestiones
nunca las estudiaron. Los fundamentos teóricos de alguna disciplina siguen
nombrando de forma imprecisa los fenómenos llamando "universal" o "humano"
lo que sólo concierne a unos pocos varones, los dominantes, pero como
son precisamente éstos los que deciden sobre qué enseñar, sobre qué investigar
y sobre qué publicar, resulta de todo ello que el círculo no llega a abrirse
definitivamente. Lo estudiado y hallado al margen de estos conocimientos
oficiales, queda en un ghetto, no se prohibe pero no se divulga y además
se envuelve con una cierta dosis de ironía y descalificación. En el caso
de los estudios feministas y de género, se quedan relegados a "cosas de
chicas" y lo más que se consigue es que los Sres. Rectores, decanos, directores
generales o ministros inauguren o clausuren nuestras jornadas y congresos,
con discursos bien aprendidos pero en el fondo engañosos porque aceptan
lo que no entienden o hablan de lo que no han estudiado.
El lenguaje que vehicula el conocimiento evoluciona
muy lentamente y quienes se erigen en especialistas lingüísticos no quieren
ponerse a pensar sobre estos cambios necesarios. De momento le hacen alguna
que otra concesión a las mujeres feministas o a los organismos de Igualdad
que instan a las autoridades académicas y lingüísticas a que no sean sexistas,
pero lo hacen a desgana y sin el rigor que requiere su trabajo.
Últimamente he estado observando el diccionario de
la R.A.E, en versión 2001, que además se puede consultar desde internet.
Ahí se realizan algunos intentos de feminización de apelativos (bastante
torpes, por cierto. Véanse, por ejemplo, las entradas "jueza" y "fiscala"
y la entrada "juez" y "fiscal", de nueva inserción, junto a "capataz,
za o enfermero, a, que ya existían) y la introducción de algunos conceptos
(como"sexismo" y "androcentrismo") por primera vez, pero se percibe una
disimetría espectacular en algunas definiciones cuando éstas conciernen
al femenino o al masculino y no sólo a causa del uso y la costumbre, sino
a un verdadero descuido en las definiciones y en la propia coherencia
interna. El diccionario no es más que un escaparate androcéntrico de la
vida y la única ventaja que tiene es que se pueden consultar con cierta
rapidez los pilares de nuestros conocimientos adquiridos: ahí están los
prejuicios androcéntricos y los vicios sexistas concentrados.
El lenguaje se estructura alrededor de ejes machistas,
androcéntricos, misóginos y patriarcales, como la esencia misma de la
cultura hasta hoy, así es que podemos transformarlo en su uso y aplicaciones,
evitando lo que signifique ocultación, menosprecio o ambigüedad respecto
a las mujeres. Cuantas más personas hagan otro uso semántico, morfológico
o sintáctico, más probabilidades hay de que se acuñen y pasen a formar
parte de nuevos corpus lingüísticos aceptados por la Academia y la oficialidad.
También hemos aprendido lo importante-relevante-interesante
y lo secundario-accesorio-irrelevante; la "letra pequeña", en suma, corresponde
a lo no hegemónico y por tanto a todo lo relativo a las mujeres. Sea esto
heterodesignado o autodesignado siempre le pertenece al "Segundo sexo":
el secundario, marcado y definido en relación al primero. Lo secundario
no representa éxito, sino subsidiariedad, silencio, minusvaloración.
LAS ASPIRACIONES HUMANAS
¿Podríamos decir que todo el mundo, mujeres y hombres,
aspiramos a tener una vida de calidad equivalente? ¿Podríamos decir que
todas y todos aspiramos a conseguir afecto, dinero y bienestar como pilares
básicos de nuestra hipotética felicidad?
Y ¿se nos concede a niega de igual forma?
Tradicionalmente a los hombres se les concedía y exigía
la función provisora, es decir, la consecución del dinero, con el cual
se pueden alcanzar ciertas cotas de bienestar. A las mujeres se las hacía
depositarias y dadoras de los afectos, con lo que también se consigue
otra dosis de bienestar. Pero actualmente nos parece más justo que cada
ser humano dé y tome una porción de estas aspiraciones, porque simplemente
no tienen igual reconocimiento ni consideración.
Los aprendizajes de género y la repetición de modelos
conservadores levantan una barrera que se interpone en la modificación
de actitudes. Los saberes androcéntricos ocultan el propio androcentrismo
y unas y otros se complacen en su repetición.
¿HACIA DÓNDE DEBERÍA DIRIGIRSE LA COEDUCACIÓN?
En primer lugar hacia los contenidos
de los conocimientos, para incluir a las mujeres en su conjunto, como
seres humanos libres, distintos y con aspiraciones múltiples y diversas,
de categoría equivalente a las de sus iguales. La Libertad y la Igualdad
de las mujeres llevan dos siglos de retraso y no hallan todavía un lugar
seguro para el respeto. Los contenidos de las materias que se estudian
están sesgados y a lo largo de la escolaridad se aprende que los seres
humanos son de dos clases: visibles e invisibles: unos dotados de capacidades
de actuar y a otras.... se les supone que no actúan o sólo lo hacen en
las tareas reproductivas, ampliamente consideradas.
En segundo lugar hacia las actitudes y valores
. Las niñas y los niños no pueden seguir pensando y actuando como si fueran
seres humanos de sociedades no democráticas. Los principios de Justicia,
Solidaridad, Paz y Respeto se tienen que enfocar en primer lugar a las
relaciones intergéneros, porque son éstas las primarias y las que sientan
las bases para otras, como las interetnias, interclases, internacionales,
interculturales, etc.. Las relaciones intergéneros no se educan, se suponen
y como vivimos en estados democráticas y de derecho, suponemos que estas
relaciones se basan en el derecho y son democráticas. Pero no es así.
Lo que en realidad se aprenden son los modelos heredados y las inercias.
Para virar hay que intervenir, educando los sentimientos, mostrando las
discriminaciones, ampliando el espectro de elecciones a unas y a otros,
revalorizando frente a los chicos todos los tiempos y energías dedicados
al cuidado y a los afectos, abriéndoles a las chicas nuevas puertas para
que se asomen a otros panoramas.
En tercer lugar hacia las habilidades,
enseñanzas y entrenamientos que de forma troncal han de adquirir las niñas
y los niños. Habilidades instrumentales y técnicas y habilidades expresivas,
relacionales y domésticas. Estas se han perdido en beneficio de las primeras:
ahora las niñas aprenden también informática y tecnologías, pero ni ellas
ni ellos aprenden en qué consiste una casa y qué hace falta saber hacer
para obtener la autonomía personal y poder cuidar de nuestras cosas, de
nuestras personas y de otras que puedan necesitarlo. Se supone que ellos
y ellas van a tener descendientes o ascendientes o que alguna vez contraerán
enfermedades o tendrán dificultades de salud, que tendrán que resolver
problemas de presupuesto doméstico, conocer trámites, etc... Pero todas
estas cuestiones tan importantes en la actualidad, porque nadie nos las
da automáticamente resueltas, se ignoran totalmente en la escuela y así
resulta que como nadie las aprende, en realidad se dan por aprendidas
en las chicas, como seguidoras de otras mujeres anteriores, que se ven
con sus tiempos mucho más comprometidos durante la juventud y en el paso
a la vida adulta.
En cuarto lugar hacia la representatividad y
la organización, que puedan servir como modelos democráticos,
de reparto de trabajos y de méritos. El alumnado, las familias y el profesorado
tienen habitualmente voces y votos no equilibrados. Los padres son las
madres, los alumnos suelen ser los chicos, el profesorado lo constituyen
hombres visibles y profesoras sin voz autorizada ni presencia significativa.
Todo ello es un mal ejemplo para la gente joven.
NOS HACEN Y NOS HACEMOS
Con todo lo anteriormente dicho podemos hablar de
una subjetividad heredada, que se mira en los prejuicios, los privilegios
y las discriminaciones. Las mujeres son las más perjudicadas. La construcción
del sujeto- persona está muy inducida por lo que se espera de ellas y
limitada por el miedo y la sospecha de que se encontrarán grandes dificultades
que provocarán conflictos de convivencia, amenaza simbólica que a nadie
gusta. Las chicas pioneras saben que tendrán que romper ataduras. La mayoría
preferimos internarnos por caminos ya explorados o donde, al menos, seamos
bienvenidas. Este deseo corresponde a la necesidad básica de reconocimiento
y apoyo y si no se varían los conocimientos, las actitudes, las habilidades
y los modelos, las chicas seguirán construyendo su subjetividad a base
de los mandatos de género más persistentes: subsidiariedad, empatía, belleza,
capacidad verbal, laboriosidad, resistencia ante las adversidades o el
dolor, capacidad de mediación, de aguante, etc.. Los chicos, de igual
forma, para reconocerse y ser reconocidos van a desarrollar y reforzar
sus adscripciones patriarcales: fuerza, dominio, prepotencia, inteligencia,
competitividad, presencia, juego, independencia. La subjetividad de cada
uno de ellos se corresponde con la superioridad de todos o al menos con
el dominio.
Y para cerrar el círculo: no se garantiza la renovación
de identidades. La supervivencia y el refuerzo positivo que obtienen los
modelos clásicos hacen que revivan a cada momento, maquillados en apariencia
y puestos al día con esmero. Las chicas modernas no se muestran con velo
ni falda tobillera, pero bajo sus ombligos al descubierto y su presencia
en discotecas subyace una identidad secundaria, ávida de tener hombre
para tener nombre, seguridad y protección. Los chicos actuales no imponen
su voluntad investidos de derecho propio por regla general, pero bajo
los cabellos largos o los pendientes en las orejas, subsisten el deseo
y la seguridad de poseer una identidad principal que corresponde a actitudes
machistas, dominadoras y prepotentes. Cuando ellas o ellos deseen establecer
relaciones de igualdad, les va a ser bien difícil porque ni ellos ni ellas
habrán ensayado nuevos roles.
Quizás hallemos en estos puntos una explicación
para la persistencia del sexismo, que no es más que la violencia real
y simbólica contra las mujeres, desde ellas mismas y desde los hombres,
desde las instituciones, las familias, las costumbres, las normas, las
oportunidades, el conocimiento, los poderes.
BIBLIOGRAFÍA
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Editorial Popular. Madrid
ALTABLE, Charo , 2000 "Educación sentimental y erótica
para adolescentes" Miño y Dávila Editores. Madrid.
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LOMAS, Carlos (comp.), 1999 y 2001 "¿Iguales o diferentes?:
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MARUANI, Margaret; ROGERAT, Chantal; TORNS, Teresa
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SANTOS GUERRA, M.A. (coord..), 2000 "El harén Pedagógico.
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SIMÓN, Elena , 1999 "Democracia vital: mujeres y hombres
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INSTITUTO DE LA MUJER, 2001 "La construcción de la
igualdad y prevención de la violencia contra la mujer desde la educación
secundaria". Serie estudios nº 73. Madrid
INTERNET
www. mtas.es/mujer/mcifras
www.rae.es
| "Educar
en Igualdad" |
|
Mª Elena Simón Rodríguez
|
| Feminario de Alicante |
|
Educación:
Cuando hablamos de educar podemos referirnos a múltiples
conceptos; Educar es domar, instruir, formar, informar, dar y recibir
conocimientos, cultura o buenas maneras, aprender, enseñar,
adquirir. La educación se refiere a aprender, aprender a
hacer cosas, poder hacer. Educar es también entrenar y socializar.
Pero aquí nos vamos adecidir por la acepción que hacer
referencia a la "doma" por un lado y a la adquisición
por otro. Esta doma se refiere a la introyección de elementos
de género que se efectúa por parte de todos los mecanismos
patriarcales y por otra parte a la adquisición casi involuntaria
y desde luego no muy consciente que los individuos mujeres y hombres
hacemos de todo ello. Por tanto no vamos a hablar de la educación
infantil y juvenil en las escuelas ni en las familias específicamente,
sino que ampliaremos el concepto a todo el proceso vital y también
a todas las instancias socializadoras. Esta "educación
de género" se recibe durante toda la vida y en todo
lugar y además no se solicita ni se paga por ella. pareciera
ser un "derecho y deber innato", refiriéndome con
ello a la difícil escapada que de ella tenemos tanto mujeres
como hombres.
|
|
Igualdad:
La igualdad tiene asimismo múltiples acepciones y es un
término muy desgastado y algo confuso en la actualidad. Se
puede relacionar con igualitarismo o negación de las diferencias
por asimilación al modelo dominante y superior, pero también
se puede acercar a los conceptos de equidad y de paridad. Si hablamos
de las categorías de Igualdad, pueden éstas ser: de
oportunidades, de trato, de expectativas, de deberes, derechos,
juicio, salario, sanción. Pero preferimos asimilar la Igualdad
a las ideas de equivalencia y contar en ella con un proceso imprescindible
para que sea justa y que se podría explicar como "desde
la diversidad a la equivalencia"
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Educación Sexista:
Venimos de una educación clásicamente sexista. Tanto
la educación separada de niñas y niños como
la que se practica en compañía, llamada mixta, tienen
como objetivo educar a ambos sexos para una complementariedad preconcebida
y basada en todas las características que se imponen como
estereotipos a mujeres y varones. La única diferencia, quizás,
sería que la educación seperada cree en las desigualdlades,
las predica, practica y entrena para ellas, mientras que la educación
mixta parte de una idea de igualdad que luego no predica ni practica
ni entrena.
La Educación sexista distorsiona la imagen, la identidad
y la subjetividad, proporciona conocimientos incompletos, utiliza
unos lenguajes excluyentes y oculta las realidades diferentes y
discriminatorias de las mujeres y de los varones, no sale al paso
de las situacionesde riesgo y no intervienen en la eliminación
de los prejuicios.
Por tanto deja secuelas en las personas y en la sociedad: Prepotencia
en los varones y baja autoestima en las mujeres (ellas no existen
en la ciencia ni en la cultura, ellos siempre están), proyectos
biográficos de mujeres poniendo en primer lugar la carrera
relacional-familiar y de varones primando su carrera cívico-ocupacional,
identidades muy confusas al no poder identificar a la mujer con
una persona completa y sin embargo invitando al varón a creeerse
en posesión de todo lo que es humano.
Pero las secuelas y manifestaciones de la educación sexista
en la sociedad son bastante alarmantes, no nos dejan crecer y nos
están obstaculizando en gran parte el cambio, la innovación
y el progreso en suma: las elecciones académicas y profesionales,
así como los sectores de la actividady el reparto del poder,
del trabajo, de la riqueza y de las cargas familiares están
muy mal repartidos, y siempre, en perjuicio de las mujeres en su
conjunto: salarios, puestos de decisión, responsabilidadades
y realización de tareas de cuidado y domésticas, ejercicio
y sufrimiento de la violencia, no son iguales ni de lejos para mujeres
y varones. Baste con mirar estadísticas, ellas reflejan unos
números que nos describen una realidad aparentemente compartida,
pero de hecho con desigualdades incomprensibles para los tiempos
que corren. (Los números los tenemos todos en la página
werb del Instituto de la Mujer.
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Coeducación:
La coeducación es un proceso intencionado de intervención,
partiendo de las diferencias para poder lograr una equivalencia
y una equipotencia (igual valor e igual poder para mujeres y varones).
Sin esta intervención las cosas no se mueven, y por eso siguen
las inercias ancestrales, bajo la apariencia de grandes cambios.
Para trabajar por la educación tendremos que atender
a varias claves:
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Neutralización de los estereotipos, dando modelos
variados e innovadores de personas de todo tipo, haciendo de todo,
deseando cualquier cosa, practicando cualquier actividad.
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Relaciones interpersonales de respeto activo, entre formalmente
iguales y no iguales
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Trato justo, en el que nada se dé por supuesto ni
se esperen cosasdiferentes por ser mujer o varón
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Reparto de responsabilidades: trabajos, tareas, responsabilidades,
cargos, espacios, tiempos, etc...
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Renovación de los saberes: introducción de
habilidadesde cuidado, dométicas y relacionales. Revisión
de los conocimientos para incluir las realizaciiones de las mujeres.
uso de lenguaje incluyente y justo y por tanto no sexista. Aparición
de imágenes equilibradas en las que haya protagonismo de
mujeres y hombres a partes iguales y en diversos escenarios.
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Tolerancia 0 hacia costumbres, actitudes o tradicines como
son el machismo, el hembrismo o la misoginia.
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| Esta coeducación se debe efectuar en
la escuela, en la familia, en la calle, en la realidad mediática,
en los grupos de iguales, en el mundo de la cultura. Significa como
alternativa al sexismo y a la violencia: un compromiso ético
para llegar a la equivalencia de los sexos entendida como igualdald
de derechos y de deberes, de trato y de oportunidades. |
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