Elena Simón Rodríguez
¿QUÉ SE CONMEMORA EL 8 DE MARZO?

En primer lugar decir que mucha gente no conoce a qué responde esta fiesta conmemorativa. Algunas personas piensan que sólo concierne a las mujeres "trabajadoras", es decir, asalariadas. En otros casos, se tiende a pensar que se celebra un hecho macabro en el que murieron abrasadas unas obreras, pero el nacimiento del Día Internacional de la Mujer no obedece a un acontecimiento aislado, sino a las teorías socialistas de la segunda mitad del siglo XIX, así como a diversas acciones emprendidas a principios del siglo XX por parte de mujeres sindicalistas, socialistas y sufragistas, tanto en USA como en Europa, sobre todo en Alemania y Rusia.

La historia de las mujeres no ha sido bien incorporada a la historia oficial y muchas veces, al no haber sido correctamente tratados, los hechos se han convertido en leyenda, se han deformado con el correr del tiempo o se divulgan con distintas versiones.

Los hechos encadenados que dieron origen a esta celebración podríamos resumirlos de la siguiente manera: En el East side de New York, en 1908, después de un mitin, dirigido por Clara Lemlich, se llevó a cabo una dura y larga huelga de trece semanas seguida por 20.000 obreras del textil, después de la cual se consiguió: el aumento de salarios y la disminución de la jornada laboral gracias a la sindicación de más de 300 firmas. Las mujeres sufragistas apoyaron estas reivindicaciones uniéndolas a la exigencia del voto femenino.

En 1910, se convoca en Copenhague el I Congreso Internacional Socialista de la Mujer, en el que Clara Zetkin (líder alemana) hace un llamamiento para declarar un día de acción internacional para consolidar lazos de solidaridad entre las mujeres socialistas y para exigir el sufragio universal femenino. Esta primera celebración se produce el 19 de marzo de 1911.

El 25 de marzo de 1911 -seis días después- ocurre en New York la tragedia de la fábrica textil Triangle Shirt Waist CO., en la que murieron 142 mujeres carbonizadas, porque el patrono había cerrado las puertas para evitar el pillaje y al producirse un incendio ellas no pudieron salir porque no les abrieron las puertas. Las sufragistas hicieron suyas las protestas de las obreras, denunciando las malas condiciones de trabajo y exigiendo medidas de seguridad.

Por otra parte, se sostiene que las primeras fechas de esta celebración oscilaron entre las últimas semanas de febrero y las primeras de marzo. En USA las socialistas celebraban el Woman's Day la última semana de febrero, desde 1908. En Alemania el 19 de marzo, hasta que el 8 de marzo de 1917, las mujeres rusas se manifestaron en San Petersburgo exigiendo alimentos y marcando el comienzo del proceso revolucionario de octubre.

Por eso, lo que se conmemora en realidad es una lucha y una alianza: un paso adelante para la obtención de los derechos laborales y políticos para las mujeres y la acción conjunta y masiva de muchas mujeres del mundo.

La fecha del 8 de marzo es internacional y reivindicativa. Y es necesaria aún para hacer un balance anual del estado de los derechos de las mujeres.

La ONU, en la década de la Mujer (1975-85) hizo suya esta conmemoración, proponiendo que se llamara "Día internacional de las mujeres", manifestando así que, excepto las ricas o impedidas, casi todas las mujeres del mundo son trabajadoras, asalariadas o no y se hallan en desigualdad de condiciones, de derechos o de oportunidades.

Hoy en día persisten aún discriminaciones para las mujeres: deberes para ellas que los hombres no tienen y derechos que ellas no disfrutan o los disfrutan con gran dificultad. Y mientras estas situaciones existan, el 8 de marzo sirve para recordar los logros y los retrocesos, hacer visibles las situaciones de desigualdad y proponer mejoras.

ELENA SIMÓN (2002). Nota basada en los datos extraidos de: ALVAREZ GONZÁLEZ, Mª Isabel."Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer": 1910-1945". Universidad de Oviedo. KRK ediciones. Col. Alternativas 6. Oviedo, 1999


"NOS HACEN Y NOS HACEMOS"
"Educacion, doma y aprendizaje de genero", por Elena Simon Rodriguez.
Congreso Interdisciplinar "Educación y género" Málaga, 20,21 y 22 de marzo 2002

ALGUNOS INDICIOS NO MUY RAZONABLES

En los últimos años hemos asistido a algunos acontecimientos nuevos que nos preocupan sobremanera. Por un lado la normalización aparente de la vida de las niñas en todo el sistema escolar y por otra el anquilosamiento de las situaciones sociofamiliares y laborales de las mujeres en su conjunto.

La escuela ha proporcionado a las niñas y a las jóvenes la oportunidad histórica de invertir tiempo, esfuerzo y energía en ellas mismas, lo que les ha reportado ciertos beneficios: promoción personal a través de la cualificación, seguridad en ellas mismas, acceso al conocimiento oficial y a la cultura, habilidades intelectuales, etc... Estos beneficios son nuevos para ellas. Siempre se les habían negado como la cosa más natural del mundo, habiendo encontrado esta prohibición poca crítica y casi nula oposición. Por eso se prolongó tanto en el tiempo. Por eso continua así en muchos paises del mundo.

En otros tiempos, pocas mujeres se opusieron a las limitaciones en su educación. No podían ni siquiera pensar en ello, pues eso les era impuesto desde sus propias familias y reforzado ideológica y socialmente. Pero poco a poco y lentamente, cada vez más chicas han ido ocupando los puestos escolares, al amor de la extensión de los derechos de ciudadanía, hasta convertirse en una mayoría de estudiantes. Aquí y ahora es impensable negarle a una niña su educación escolar, sólo por el hecho de ser niña, en cualquier nivel de enseñanza. Incluso en algunas familias se prima la educación de las chicas, confiando en que ésta les proporcione un medio de vida holgado y las convierta en independientes económicamente hablando.

Esta significativa revolución ha producido sin duda cambios sociales y vitales. La baja natalidad y la baja nupcialidad se debe en gran parte al deseo de las chicas de hacer "carrera" antes de encontrarse con cargas familiares, que , seguro, les van a caer encima casi en solitario. También ocurren otros fenómenos menos visibles y cuantificables, como son el abandono de tareas domésticas tradicionales, sobre todo coser y cocinar.

Pero las chicas no se insertan con igualdad de oportunidades ni con facilidad para ejercer los derechos que les corresponden, en la llamada vida adulta. La vida adulta se construye sobre tres pilares, como son: la identidad liberada de la familia de origen, la inserción sociolaboral y el establecimiento de formas propias de convivencia.

Cuando contemplamos las estadísticas desagregadas por sexos, de cualquier ámbito de la vida, excepto el educativo referido a estudiantes, las situaciones de mujeres y hombres son bien distintas. Parece que se trate de distintos países o distintas épocas: que unas y otros vivan de espalda, que no sean ciudadanas y ciudadanos del mismo país a quienes les conciernen las mismas leyes, normas, costumbres.

La educación igualitaria no ha conseguido acercar las orillas de la enorme brecha que hay entre las vidas de mujeres y hombres.

ACERCA DE LAS APARENTES DECISIONES LIBRES SOBRE EL PROYECTO BIOGRÁFICO

La educación no está compuesta sólo por los conocimientos, destrezas y habilidades que se aprenden durante la época de escolarización. La Educación se efectúa durante toda la vida y en interacción con multitud de elementos que nos rodean. Es, en realidad, un largo y complejo proceso de adaptación al medio y en muchos casos, significa una verdadera doma. Adquiere carácter de doma, sobre todo cuando se trata de adaptar individuos a un medio en el que no son conceptualizados como iguales al tipo hegemónico. En general estos individuos recién llegados y no dominantes, hombres o mujeres, perciben esta doma como una garantía de ganancia hacia arriba o bien la rechazan de plano como algo arbitrario, se distancian o se rebelan. La doma garantiza aceptación y obediencia, incluso agradecimiento.

Las chicas en este momento están siendo socializadas dentro de muchas contradicciones: sus madres ya son muchas de ellas trabajadoras asalariadas, pero sus abuelas no lo fueron. Sus contemporáneas mayores no aparecen en ámbitos de gobierno, decisión y poder, pero tienen estudios. Las mujeres que les rodean viven aceleradas entre la doble jornada y el cansancio, pero tienen mala conciencia. Sus modelos mediáticos son cuerpos esqueléticos o bellísimos y personajillas que hacen fortuna contando sus gracias, desgracias o episodios eróticos. Los mensajes sociales, sin embargo, son de Igualdad, Libertad y Derechos.

La solvencia económica es un bien muy apreciado. Sus experiencias entre semejantes son de dependencia amorosa respecto a los varones, homosocialidad entre chicas (salidas, conversaciones, intercambio de pareceres, amistad, etc...) y colegueo ("todos" estamos juntos, hablamos, nos guardamos secretos, nos ayudamos, jugamos o quedamos) en clase y en el tiempo libre. En sus estudios han aprendido lo mismo que sus compañeros varones, pero ni unas ni otros han aprendido nada acerca de las mujeres como sujetos agentes de cultura, técnica o ciencia. Las jefaturas las suelen ocupar los hombres. Las responsabilidades de los hogares les corresponden a las mujeres de forma aplastante.

Aparentemente nadie les enseña las labores domésticas como una obligación, ni se les obliga a realizarlas de forma insoslayable. Tampoco es imposible que elijan oficios o profesiones originales o no habituales. Y, sin embargo, las cúspides del poder siguen ocupadas por hombres, el mercado laboral sigue segregado horizontal y verticalmente y las tareas no remuneradas de cuidado de cosas y personas, en manos femeninas mayoritariamente, incluso entre los y las más jóvenes. Las actitudes no han cambiado: los chicos se siguen autoproclamando reyes del dominio y las chicas súbditas de la sumisión. A ellos se les aprecia por las cualidades y dones de fuerza y capacidad de protección y a ellas por la belleza y simpatía.

Poco a poco, ellas y ellos se introyectan estas cualidades y situaciones y las hacen propias, como gusto y como necesidad, con la ayuda inestimable de todo lo que está socializando: imágenes, películas, mensajes, mandatos, signos, símbolos, modelos, letras y músicas de la vida y de la sociedad.

LAS MODAS Y LOS MODOS NO COLABORAN

Los tiempos actuales son de enorme confusión. La crisis de valores y la emergencia de nuevos y graves problemas, así como la generalización del pensamiento único enmaraña todas las tareas emancipatorias que a la humanidad le quedan por resolver, dificulta la acción colectiva, tapona los caminos hacia las justas reclamaciones y con ello convence a las personas y sobre todo a las más jóvenes, con débiles referentes culturales, de que su lugar está muy bien, que siempre fue así y que así seguirá siéndolo.

A las chicas en particular las sitúa a la vez frente a las mujeres que les precedieron -con nulas oportunidades de decidir sobre sus vidas- y a las nuevas mujeres moviéndose con desenvoltura, haciendo creer que sus vidas son producto de su propio deseo. Entre medias, están las chicas reales, actuales, que quedan paralizadas en gran parte, debido a la creencia errónea de que ya se consiguió todo, se luchó por todo, se reclamó todo y que ahora no les queda nada por vindicar. Lo que hacen de sus vidas es porque así lo han decidido y planeado, o porque les gusta y les atrae. Nadie se interpuso entre sus deseos y la realización de los mismos. Los chicos tienden a pensar que las chicas son cómodas y no quieren cambiar, realizar trabajos de riesgo, mandar, tomar decisiones.

RESPONSABILIDADES MÚLTIPLES

Pero, ¿quién doma, educa y moldea las personalidades femeninas y masculinas para que sigan adaptándose al rol tradicional patriarcal?

La socialización se produce en varias instancias: familias, escuelas, grupos de iguales, sociedad y medios de comunicación y cultura. En todas estas instancias se desarrolla un completo programa de género, compuesto de sentimientos, creencias, conocimientos, habilidades, aficiones y actitudes que se aprenden y se adquieren a través de diversos mecanismos como son: la educación sentimental sexista, el universo simbólico patriarcal y el conocimiento androcéntrico.

Con todo ello estamos consiguiendo que no se acabe de construir un mundo común y no enfrentado: en lo personal y en lo político, en el ámbito relacional-familiar y en el ámbito cívico-laboral, en lo que vulgarmente llamamos lo privado y lo público.

La educación sentimental es sexista porque consigue inyectar a los varones unas formas masculinas de reaccionar ante los acontecimientos que son opuestas a las que se esperan de las mujeres: por ejemplo: los hombres deben reaccionar ante el miedo atacando y las mujeres huyendo. Ante la inseguridad: agrediendo ellos, y ellas reclamando protección. En la escuela, en la calle o en la casa, de las mujeres se espera que sean comprensivas, empáticas, afectuosas, pacientes. De los chicos se espera que sean firmes, fuertes, espontáneos, activos y nobles. La educación sentimental se transmite a través de lo esperado, lo tolerado, lo prohibido, lo deseado y lo obligado, que es bien distinto para ellos y para ellas. De este modo se efectúa el aprendizaje del malestar o del bienestar una vez realizado o no lo que se espera, se tolera, se prohibe o se obliga, siendo hombre o mujer. Simbólicamente se va a obtener "castigo" o "premio", refuerzo negativo o positivo. Y así se van repitiendo actos por inercia y de forma seriada, de modo que tampoco se consigue romper eficazmente el círculo vicioso: antiguo modelo clásico - repetición - inercia - mimetismo -refuerzo positivo - repetición - actual modelo clásico - afianzamiento del primero - dificultad de innovación - persistencia del modelo clásico.

Bien es verdad que hay bastantes personas que escapan a estas repeticiones, de manera crítica o espontánea, lo que viene a demostrar que no hay por qué seguir dictados de género, pues se puede ser más feliz y competente escuchando las propias inclinaciones y deseos. Y, gracias a estos prototipos innovadores se van deteriorando los estereotipos clásicos y se puede comenzar a atisbar una posibilidad de cambios positivos.

UN IMAGINARIO REFORZADO

Actualmente los prejuicios se refuerzan unos a otros gracias a los medios de comunicación, que tienen la virtud de multiplicar lo mismo hasta la saciedad y hasta lograr una reiterada falta de atención y la penetración en las conciencias hasta el dintel de lo consciente. El Universo simbólico cobra una fuerza desmedida. Las bellas y llamativas imágenes que crean los medios audiovisuales avanzados se nos aparecen por todos lados. Y, simplemente, para las mujeres es muy peligroso pues, al haber sido conceptualizadas a través del cuerpo -bello o doliente- la imagen se ceba con ellas. Es muy fácil multiplicar la representación de los cuerpos femeninos: anoréxicas, misses, maltratadas, embarazadas, ancianas. Siempre atrapadas en la imagen corporal. A pesar de que la escuela demanda rendimiento intelectual, el rendimiento corporal -para funciones de fecundidad, de sexualidad, maternales o simplemente estéticas- es el más deseado y buscado para las mujeres. Aunque ellas se presenten con buenos expedientes o currículums, se las mira y valora primero por su buena presencia y lo que prometa su aspecto y presentación. Y ellas se sienten mejor cuando se acercan a los cánones.

Junto a ello, las imágenes que anclan a las mujeres a las funciones y tareas familiares. Sus espacios: el hogar, los afectos, la compañía, el apoyo, la presencia.

Para las mujeres la "no soledad" es un fuerte mandato de género. Por tanto, durante la juventud, la mayoría de ellas buscan con mucha motivación una pareja estable que les garantice que no tendrán que enfrentarse solas a las múltiples vicisitudes que la vida les depare. También saben que para ello no se requiere cualificación académica ni intelectual, que los chicos las prefieren monas y un poco inseguras, no muy asertivas y simpáticas. Pronto sabrán que lo suyo no va a ser lo primero: tendrán que posponer sus necesidades a los deseos de su pareja o de otras personas cercanas y queridas.

Con el correr de los años, el mandato de la no soledad se va a revertir. Socialmente existen muchas más mujeres que hombres que no se vuelven a casar después de un divorcio y también hay muchas más madres responsables únicas de hogares que padres. Así es que el querer adaptarse al género sin crítica, como garantía de aceptación, se torna en castigo social en muchas de ellas. Se pueden encontrar en algún momento sin autonomía propia y sin protección ajena, sin apoyo y sin autosatisfacción, con la sensación de que vivir en función de otros es no vivir.

En cambio, las mujeres que transgreden su rol femenino de género, a pesar de los obstáculos, dificultades y oposición encuentran más recursos a su alcance para una vida de calidad: al menos le habrán hecho caso a su propia voz interior y tendrán a cambio la paz obtenida tras un buen pacto consigo mismas.

Todo esto conviene mucho a muchos hombres patriarcales. De este modo pueden seguir contando con la adhesión incondicional de sus mujeres, aunque tengan que cambiarlas a lo largo de su vida por otras más jóvenes y que se hallen aún en estado de mimetismo, pensando que van a ser buscadas, elegidas y amadas eternamente si se adaptan a lo que se espera de ellas, o a lo que el imaginario masculino pretende como ideal femenino: estética, sexualidad, compañía, servicios.

De este modo entran con una buena dosis de "minus-valía" en el mercado laboral y en los espacios cívicos de representación. Convencidas de que su principal misión en este mundo es la relacional-familiar, tienen pocas oportunidades y pocos deseos de exigir y pactar reparto y turno de tareas en sus hogares y espacios propios de cargos y representación en la calle.

Todas estas observaciones anteriores nos pueden dar alguna respuesta a las siguientes preguntas, que nos hacemos todos los días a la vista de las cifras que separan en dos mundos a hombres y mujeres.

¿Por qué las mujeres tienen tantas dificultades para acceder en igualdad de condiciones a buenos puestos de trabajo y mantenerse en alza? ¿Por qué se les discute, regatea y contesta hasta la última migaja cuando optan a ser electas? ¿Por qué ellas no empujan con suficiente fuerza y eficacia a pesar de los discursos oficiales de igualdad? ¿Por qué perdura esta situación de injusto rechazo y esta autoexclusión?

EL CONOCIMIENTO OFICIAL

Lo que hemos aprendido en el sistema escolar está prescrito por todo un entramado de autoridades en la materia, formadas ellas mismas con el propio conocimiento androcéntrico no sometido a crítica ni a revisión. Por tanto él mismo se retroalimenta, de forma unívora. Los saberes androcéntricos -casi todos hasta el presente- ignoran a las mujeres, silencian y minusvaloran sus realizaciones, rechazan la inclusión de otros hallazgos y están taponando la renovación del conocimiento.

Es bien difícil que este conocimiento incluya las investigaciones y descubrimientos que a través de los estudios feministas y de género se están llevando a cabo. Por ejemplo: la práctica profesional no diferencia entre mujeres y hombres como destinatarios y de sobra sabemos que no es lo mismo una paciente que un paciente, una clienta que un cliente, una alumna que un alumno, una usuaria o un usuario. Nos referimos con esto a las distintas necesidades que hombres y mujeres pueden presentar dadas sus distintas situaciones sociales y sus distintas experiencias. Las realizaciones de las mujeres en las ciencias, la política, el arte, los oficios, etc... no se incluyen en los textos habituales que se estudian. El profesorado de todos los niveles siente una cierta inseguridad, porque estas cuestiones nunca las estudiaron. Los fundamentos teóricos de alguna disciplina siguen nombrando de forma imprecisa los fenómenos llamando "universal" o "humano" lo que sólo concierne a unos pocos varones, los dominantes, pero como son precisamente éstos los que deciden sobre qué enseñar, sobre qué investigar y sobre qué publicar, resulta de todo ello que el círculo no llega a abrirse definitivamente. Lo estudiado y hallado al margen de estos conocimientos oficiales, queda en un ghetto, no se prohibe pero no se divulga y además se envuelve con una cierta dosis de ironía y descalificación. En el caso de los estudios feministas y de género, se quedan relegados a "cosas de chicas" y lo más que se consigue es que los Sres. Rectores, decanos, directores generales o ministros inauguren o clausuren nuestras jornadas y congresos, con discursos bien aprendidos pero en el fondo engañosos porque aceptan lo que no entienden o hablan de lo que no han estudiado.

El lenguaje que vehicula el conocimiento evoluciona muy lentamente y quienes se erigen en especialistas lingüísticos no quieren ponerse a pensar sobre estos cambios necesarios. De momento le hacen alguna que otra concesión a las mujeres feministas o a los organismos de Igualdad que instan a las autoridades académicas y lingüísticas a que no sean sexistas, pero lo hacen a desgana y sin el rigor que requiere su trabajo.

Últimamente he estado observando el diccionario de la R.A.E, en versión 2001, que además se puede consultar desde internet. Ahí se realizan algunos intentos de feminización de apelativos (bastante torpes, por cierto. Véanse, por ejemplo, las entradas "jueza" y "fiscala" y la entrada "juez" y "fiscal", de nueva inserción, junto a "capataz, za o enfermero, a, que ya existían) y la introducción de algunos conceptos (como"sexismo" y "androcentrismo") por primera vez, pero se percibe una disimetría espectacular en algunas definiciones cuando éstas conciernen al femenino o al masculino y no sólo a causa del uso y la costumbre, sino a un verdadero descuido en las definiciones y en la propia coherencia interna. El diccionario no es más que un escaparate androcéntrico de la vida y la única ventaja que tiene es que se pueden consultar con cierta rapidez los pilares de nuestros conocimientos adquiridos: ahí están los prejuicios androcéntricos y los vicios sexistas concentrados.

El lenguaje se estructura alrededor de ejes machistas, androcéntricos, misóginos y patriarcales, como la esencia misma de la cultura hasta hoy, así es que podemos transformarlo en su uso y aplicaciones, evitando lo que signifique ocultación, menosprecio o ambigüedad respecto a las mujeres. Cuantas más personas hagan otro uso semántico, morfológico o sintáctico, más probabilidades hay de que se acuñen y pasen a formar parte de nuevos corpus lingüísticos aceptados por la Academia y la oficialidad.

También hemos aprendido lo importante-relevante-interesante y lo secundario-accesorio-irrelevante; la "letra pequeña", en suma, corresponde a lo no hegemónico y por tanto a todo lo relativo a las mujeres. Sea esto heterodesignado o autodesignado siempre le pertenece al "Segundo sexo": el secundario, marcado y definido en relación al primero. Lo secundario no representa éxito, sino subsidiariedad, silencio, minusvaloración.

LAS ASPIRACIONES HUMANAS

¿Podríamos decir que todo el mundo, mujeres y hombres, aspiramos a tener una vida de calidad equivalente? ¿Podríamos decir que todas y todos aspiramos a conseguir afecto, dinero y bienestar como pilares básicos de nuestra hipotética felicidad?

Y ¿se nos concede a niega de igual forma?

Tradicionalmente a los hombres se les concedía y exigía la función provisora, es decir, la consecución del dinero, con el cual se pueden alcanzar ciertas cotas de bienestar. A las mujeres se las hacía depositarias y dadoras de los afectos, con lo que también se consigue otra dosis de bienestar. Pero actualmente nos parece más justo que cada ser humano dé y tome una porción de estas aspiraciones, porque simplemente no tienen igual reconocimiento ni consideración.

Los aprendizajes de género y la repetición de modelos conservadores levantan una barrera que se interpone en la modificación de actitudes. Los saberes androcéntricos ocultan el propio androcentrismo y unas y otros se complacen en su repetición.

¿HACIA DÓNDE DEBERÍA DIRIGIRSE LA COEDUCACIÓN?

En primer lugar hacia los contenidos de los conocimientos, para incluir a las mujeres en su conjunto, como seres humanos libres, distintos y con aspiraciones múltiples y diversas, de categoría equivalente a las de sus iguales. La Libertad y la Igualdad de las mujeres llevan dos siglos de retraso y no hallan todavía un lugar seguro para el respeto. Los contenidos de las materias que se estudian están sesgados y a lo largo de la escolaridad se aprende que los seres humanos son de dos clases: visibles e invisibles: unos dotados de capacidades de actuar y a otras.... se les supone que no actúan o sólo lo hacen en las tareas reproductivas, ampliamente consideradas.

En segundo lugar hacia las actitudes y valores . Las niñas y los niños no pueden seguir pensando y actuando como si fueran seres humanos de sociedades no democráticas. Los principios de Justicia, Solidaridad, Paz y Respeto se tienen que enfocar en primer lugar a las relaciones intergéneros, porque son éstas las primarias y las que sientan las bases para otras, como las interetnias, interclases, internacionales, interculturales, etc.. Las relaciones intergéneros no se educan, se suponen y como vivimos en estados democráticas y de derecho, suponemos que estas relaciones se basan en el derecho y son democráticas. Pero no es así. Lo que en realidad se aprenden son los modelos heredados y las inercias. Para virar hay que intervenir, educando los sentimientos, mostrando las discriminaciones, ampliando el espectro de elecciones a unas y a otros, revalorizando frente a los chicos todos los tiempos y energías dedicados al cuidado y a los afectos, abriéndoles a las chicas nuevas puertas para que se asomen a otros panoramas.

En tercer lugar hacia las habilidades, enseñanzas y entrenamientos que de forma troncal han de adquirir las niñas y los niños. Habilidades instrumentales y técnicas y habilidades expresivas, relacionales y domésticas. Estas se han perdido en beneficio de las primeras: ahora las niñas aprenden también informática y tecnologías, pero ni ellas ni ellos aprenden en qué consiste una casa y qué hace falta saber hacer para obtener la autonomía personal y poder cuidar de nuestras cosas, de nuestras personas y de otras que puedan necesitarlo. Se supone que ellos y ellas van a tener descendientes o ascendientes o que alguna vez contraerán enfermedades o tendrán dificultades de salud, que tendrán que resolver problemas de presupuesto doméstico, conocer trámites, etc... Pero todas estas cuestiones tan importantes en la actualidad, porque nadie nos las da automáticamente resueltas, se ignoran totalmente en la escuela y así resulta que como nadie las aprende, en realidad se dan por aprendidas en las chicas, como seguidoras de otras mujeres anteriores, que se ven con sus tiempos mucho más comprometidos durante la juventud y en el paso a la vida adulta.

En cuarto lugar hacia la representatividad y la organización, que puedan servir como modelos democráticos, de reparto de trabajos y de méritos. El alumnado, las familias y el profesorado tienen habitualmente voces y votos no equilibrados. Los padres son las madres, los alumnos suelen ser los chicos, el profesorado lo constituyen hombres visibles y profesoras sin voz autorizada ni presencia significativa. Todo ello es un mal ejemplo para la gente joven.

NOS HACEN Y NOS HACEMOS

Con todo lo anteriormente dicho podemos hablar de una subjetividad heredada, que se mira en los prejuicios, los privilegios y las discriminaciones. Las mujeres son las más perjudicadas. La construcción del sujeto- persona está muy inducida por lo que se espera de ellas y limitada por el miedo y la sospecha de que se encontrarán grandes dificultades que provocarán conflictos de convivencia, amenaza simbólica que a nadie gusta. Las chicas pioneras saben que tendrán que romper ataduras. La mayoría preferimos internarnos por caminos ya explorados o donde, al menos, seamos bienvenidas. Este deseo corresponde a la necesidad básica de reconocimiento y apoyo y si no se varían los conocimientos, las actitudes, las habilidades y los modelos, las chicas seguirán construyendo su subjetividad a base de los mandatos de género más persistentes: subsidiariedad, empatía, belleza, capacidad verbal, laboriosidad, resistencia ante las adversidades o el dolor, capacidad de mediación, de aguante, etc.. Los chicos, de igual forma, para reconocerse y ser reconocidos van a desarrollar y reforzar sus adscripciones patriarcales: fuerza, dominio, prepotencia, inteligencia, competitividad, presencia, juego, independencia. La subjetividad de cada uno de ellos se corresponde con la superioridad de todos o al menos con el dominio.

Y para cerrar el círculo: no se garantiza la renovación de identidades. La supervivencia y el refuerzo positivo que obtienen los modelos clásicos hacen que revivan a cada momento, maquillados en apariencia y puestos al día con esmero. Las chicas modernas no se muestran con velo ni falda tobillera, pero bajo sus ombligos al descubierto y su presencia en discotecas subyace una identidad secundaria, ávida de tener hombre para tener nombre, seguridad y protección. Los chicos actuales no imponen su voluntad investidos de derecho propio por regla general, pero bajo los cabellos largos o los pendientes en las orejas, subsisten el deseo y la seguridad de poseer una identidad principal que corresponde a actitudes machistas, dominadoras y prepotentes. Cuando ellas o ellos deseen establecer relaciones de igualdad, les va a ser bien difícil porque ni ellos ni ellas habrán ensayado nuevos roles.

Quizás hallemos en estos puntos una explicación para la persistencia del sexismo, que no es más que la violencia real y simbólica contra las mujeres, desde ellas mismas y desde los hombres, desde las instituciones, las familias, las costumbres, las normas, las oportunidades, el conocimiento, los poderes.

BIBLIOGRAFÍA

ACUÑA, Sara (coord.) , 1995 "Coeducación y tiempo libre". Editorial Popular. Madrid

ALTABLE, Charo , 2000 "Educación sentimental y erótica para adolescentes" Miño y Dávila Editores. Madrid.

BLANCO, Nieves (coord.) 2001 "Educar en femenino y masculino". Akal. Madrid

FISAS, Vicenç (ed.) , 1998 "El sexo de la violencia". Barcelona. Ed. Icaria, Antrazyt, nº 132

LOMAS, Carlos (comp.), 1999 y 2001 "¿Iguales o diferentes?: Género, diferencia sexual, lenguaje y educación" Paidós educador, nº 149. Barcelona "Mujer y Educación. Educar para la Igualdad, educar desde la diferencia"

MARUANI, Margaret; ROGERAT, Chantal; TORNS, Teresa (dirs.), 2000 "Las nuevas fronteras de la desigualdad: hombres y mujeres en el mercado de trabajo" Ed. Icaria, Antrazyt, nº 156. Barcelona.

SANTOS GUERRA, M.A. (coord..), 2000 "El harén Pedagógico. Perspectiva de género en la organización escolar. Ed. Graò. Barcelona

SIMÓN, Elena , 1999 "Democracia vital: mujeres y hombres hacia la plena ciudadanía". Narcea, ed. Madrid

INSTITUTO DE LA MUJER, 2001 "La construcción de la igualdad y prevención de la violencia contra la mujer desde la educación secundaria". Serie estudios nº 73. Madrid

INTERNET

www. mtas.es/mujer/mcifras

www.rae.es


"Educar en Igualdad"

Mª Elena Simón Rodríguez

Feminario de Alicante

 

Educación:

Cuando hablamos de educar podemos referirnos a múltiples conceptos; Educar es domar, instruir, formar, informar, dar y recibir conocimientos, cultura o buenas maneras, aprender, enseñar, adquirir. La educación se refiere a aprender, aprender a hacer cosas, poder hacer. Educar es también entrenar y socializar. Pero aquí nos vamos adecidir por la acepción que hacer referencia a la "doma" por un lado y a la adquisición por otro. Esta doma se refiere a la introyección de elementos de género que se efectúa por parte de todos los mecanismos patriarcales y por otra parte a la adquisición casi involuntaria y desde luego no muy consciente que los individuos mujeres y hombres hacemos de todo ello. Por tanto no vamos a hablar de la educación infantil y juvenil en las escuelas ni en las familias específicamente, sino que ampliaremos el concepto a todo el proceso vital y también a todas las instancias socializadoras. Esta "educación de género" se recibe durante toda la vida y en todo lugar y además no se solicita ni se paga por ella. pareciera ser un "derecho y deber innato", refiriéndome con ello a la difícil escapada que de ella tenemos tanto mujeres como hombres.

 

Igualdad:

La igualdad tiene asimismo múltiples acepciones y es un término muy desgastado y algo confuso en la actualidad. Se puede relacionar con igualitarismo o negación de las diferencias por asimilación al modelo dominante y superior, pero también se puede acercar a los conceptos de equidad y de paridad. Si hablamos de las categorías de Igualdad, pueden éstas ser: de oportunidades, de trato, de expectativas, de deberes, derechos, juicio, salario, sanción. Pero preferimos asimilar la Igualdad a las ideas de equivalencia y contar en ella con un proceso imprescindible para que sea justa y que se podría explicar como "desde la diversidad a la equivalencia"

 

Educación Sexista:

Venimos de una educación clásicamente sexista. Tanto la educación separada de niñas y niños como la que se practica en compañía, llamada mixta, tienen como objetivo educar a ambos sexos para una complementariedad preconcebida y basada en todas las características que se imponen como estereotipos a mujeres y varones. La única diferencia, quizás, sería que la educación seperada cree en las desigualdlades, las predica, practica y entrena para ellas, mientras que la educación mixta parte de una idea de igualdad que luego no predica ni practica ni entrena.

La Educación sexista distorsiona la imagen, la identidad y la subjetividad, proporciona conocimientos incompletos, utiliza unos lenguajes excluyentes y oculta las realidades diferentes y discriminatorias de las mujeres y de los varones, no sale al paso de las situacionesde riesgo y no intervienen en la eliminación de los prejuicios.

Por tanto deja secuelas en las personas y en la sociedad: Prepotencia en los varones y baja autoestima en las mujeres (ellas no existen en la ciencia ni en la cultura, ellos siempre están), proyectos biográficos de mujeres poniendo en primer lugar la carrera relacional-familiar y de varones primando su carrera cívico-ocupacional, identidades muy confusas al no poder identificar a la mujer con una persona completa y sin embargo invitando al varón a creeerse en posesión de todo lo que es humano.

Pero las secuelas y manifestaciones de la educación sexista en la sociedad son bastante alarmantes, no nos dejan crecer y nos están obstaculizando en gran parte el cambio, la innovación y el progreso en suma: las elecciones académicas y profesionales, así como los sectores de la actividady el reparto del poder, del trabajo, de la riqueza y de las cargas familiares están muy mal repartidos, y siempre, en perjuicio de las mujeres en su conjunto: salarios, puestos de decisión, responsabilidadades y realización de tareas de cuidado y domésticas, ejercicio y sufrimiento de la violencia, no son iguales ni de lejos para mujeres y varones. Baste con mirar estadísticas, ellas reflejan unos números que nos describen una realidad aparentemente compartida, pero de hecho con desigualdades incomprensibles para los tiempos que corren. (Los números los tenemos todos en la página werb del Instituto de la Mujer.

 

Coeducación:

La coeducación es un proceso intencionado de intervención, partiendo de las diferencias para poder lograr una equivalencia y una equipotencia (igual valor e igual poder para mujeres y varones). Sin esta intervención las cosas no se mueven, y por eso siguen las inercias ancestrales, bajo la apariencia de grandes cambios.

Para trabajar por la educación tendremos que atender a varias claves:

 

Neutralización de los estereotipos, dando modelos variados e innovadores de personas de todo tipo, haciendo de todo, deseando cualquier cosa, practicando cualquier actividad.

 

Relaciones interpersonales de respeto activo, entre formalmente iguales y no iguales

 

Trato justo, en el que nada se dé por supuesto ni se esperen cosasdiferentes por ser mujer o varón

 

Reparto de responsabilidades: trabajos, tareas, responsabilidades, cargos, espacios, tiempos, etc...

 

Renovación de los saberes: introducción de habilidadesde cuidado, dométicas y relacionales. Revisión de los conocimientos para incluir las realizaciiones de las mujeres. uso de lenguaje incluyente y justo y por tanto no sexista. Aparición de imágenes equilibradas en las que haya protagonismo de mujeres y hombres a partes iguales y en diversos escenarios.

 

Tolerancia 0 hacia costumbres, actitudes o tradicines como son el machismo, el hembrismo o la misoginia.

 

Esta coeducación se debe efectuar en la escuela, en la familia, en la calle, en la realidad mediática, en los grupos de iguales, en el mundo de la cultura. Significa como alternativa al sexismo y a la violencia: un compromiso ético para llegar a la equivalencia de los sexos entendida como igualdald de derechos y de deberes, de trato y de oportunidades.